Itinerario Formativo

 

 

Para nuestra Iglesia particular, la formación es «el proceso personal de maduración en la fe y de configuración con Jesucristo para convertirse en discípulo misionero» (cf. MG 8). Abarca muchos aspectos de nuestro ser; implica un crecimiento personal y comunitario por el que vamos adoptando los valores, las preferencias y los compromisos de Jesús. Ser cristiano consiste precisamente en el seguimiento de Cristo, en responder al llamado de Jesús que dice: ¡Sígueme! (cf. Lc 5, 27b).

 

La formación encamina a:

  • Encontrarse con Jesucristo.
  • Conocerlo y seguirlo como discípulo.
  • Vivir la experiencia de comunión con el Cuerpo de Cristo, la Iglesia, sintiéndose parte viva de ella.
  • Aceptar ser enviado con la fuerza del Espíritu para ser fermento del Reino en medio de la Ciudad.

 

Se trata de un recorrido integral de crecimiento en la fe, personal y comunitario, experiencial y de testimonio, que consiste en recorrer etapas, dejándonos guiar por la pedagogía de Jesús que nos lleva del encuentro a la conversión, de la conversión al discipulado, a la vivencia en comunidad y nos envía a la misión.

 

 


 

 

La formación y el proceso evangelizador

 

La formación es una acción directamente relacionada con la misión evangelizadora de la Iglesia, su meta y vocación más profunda (cf. EN 14). Anunciar a Cristo es un proceso donde intervienen diversos momentos, se trata de un proceso evangelizador, que se realiza tres etapas: misionera, catequética y apostólica.

 

 


 

 

El itinerario

 

La palabra itinerario implica viaje, ruta, camino, recorrido con puntos de referencia y etapas específicas. La idea de proceso nos prepara para comprender la formación. Nos aleja de la tentación de reducirla a “clases, cursos, conferencias…”, para situarnos en otra relación y finalidad: la del discípulo que camina para encontrarse con Cristo, que se deja configurar por él hasta convertirse en apóstol, misionero.

  

 

 

Además del Itinerario formativo que hemos enunciado líneas arriba existen también los “itinerarios”, es decir, cada etapa conlleva varios procesos, no constituye un solo momento.

Al formar y ofrecer los itinerarios hemos de tener presente la integralidad que pide Aparecida respecto a la formación: que incluya el aspecto humano-comunitario, intelectual, espiritual, pastoral y misionero, mismos que ya se han descrito también en el Marco General para la Formación (cf. DA 289; MG 41). Para favorecer la formación de los Agentes la Arquidiócesis acompaña los itinerarios de subsidios.

 

Marco General para la Formación de los Agentes de Pastoral en la Arquidiócesis de México

 

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Acerca de nosotros

Pertenecemos a la Coordinación Arquidiocesana de Formación de Agentes de Pastoral (CAFAP), entre las cuales se encuentran las comisiones de: Vicaría de Área de Pastoral, Vicaría de Agentes, Vicaría para los Laicos, Equipo de Ediciones Pastorales, entre otras más.

Realizamos el itinerario formativo de los discípulos misioneros para la Ciudad de México, esto es con el fin de impulsar la renovación para avanzar en nuestra conversión como Iglesia Misionera.

 

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