Plan Global de Formación Básica

 

Los contenidos de la formación básica se proponen desarrollar tres ejes fundamentales de la vida cristiana: la conversión, la comunión y el apostolado. Ellos son la columna vertebral de toda la formación. Están estrechamente relacionados, cada uno contribuye a afianzar algún aspecto de la maduración del discípulo misionero. 

 

  • Conversión. Propicia y fortalece el proceso personal de conversión que tiene su origen en el encuentro con Jesucristo vivo. No se trata de saber más, sino de asumir el estilo de vida, los valores, sentimientos y actitudesde Jesús (cf. OP 2009, 56; OP 2011, 57).

 

  • Comunión. Conduce al discípulo a vivir una experiencia de comunión desde una comunidad de fe, donde tome raíces su pertenencia a la Iglesia (cf. OP 2009, 57).

 

  • Apostolado. Acompaña a desarrollar el potencial misionero que impulse al encuentro del Señor presente en la Ciudad, y disponga a poner los dones al servicio de los demás (cf. OP 2009, 58-59).

 

 


 

Estos tres ejes, aunque poseen diversos énfasis a lo largo del itinerario, lo atraviesan de forma transversal, lo cual permite la vinculación de contenidos y la flexibilidad. La transversalidad posibilita comenzar el itinerario por cualquiera de ellos o incluso, hacer combinaciones, fundadas en criterios de adaptación a las personas, comunidades y a las necesidades pastorales. Lo importante es que al final el recorrido esté completo. 

 

 

  El itinerario se realiza con el apoyo de los 19 Manuales de Formación Básica. 

 

 

  

 

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PRIMER CICLO. CONOCER Y SEGUIR A JESUCRISTO

Conversión

 

El ciclo de Conversión se propone fundamentar y hacer madurar la   conversión «inicial» de una persona al Señor, suscitada por el Espíritu Santo. Se trata de acompañarla a conocer mejor a Jesús en cuyas manos se ha puesto: conocer su 'misterio', el Reino de Dios que anuncia, las exigencias y las promesas contenidas en su mensaje evangélico, los senderos que él ha trazado a quien quiera seguirle (cf. DGC 80). Por esta razón el contenido central de este ciclo es Cristo y el anuncio del Reino y los medios que nos ayudan a vivir en constante conversión (la escucha de la Palabra, la unión con María, la oración y los sacramentos).

 

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SEGUNDO CICLO: IGLESIA, COMUNIDAD DE BAUTIZADOS

Comunión

 

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El segundo ciclo privilegia la comunión. Quiere impulsar «al discípulo a unirse con todo aquello con lo que el propio Jesucristo estaba profundamente unido: con Dios, su Padre, que le había enviado al mundo y con el Espíritu Santo, que le impulsaba a la misión; con la Iglesia, su Cuerpo, por la cual se entregó; con los hombres, sus hermanos, cuya suerte quiso compartir» (DGC 81). El modelo lo constituye la Iglesia que nos propone el Vaticano II, una iglesia llamada a la comunión y a la misión.

 

 

 

 

TERCER CICLO: SER PERSONA HUMANA EN CRISTO

Servicio Apostolado

 

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El tercer ciclo privilegia el servicio, la misión. «Se trata de capacitar a los discípulos de Jesucristo para estar presentes, en cuanto cristianos, en la sociedad, en la vida profesional, cultural y social. Se les preparará, igualmente, para cooperar en los diferentes servicios eclesiales, según la vocación de cada uno» (DGC 86). Ésta es la razón por la que el ciclo parte de la vocación y misión de laicos y hace un recorrido por las diferentes pastorales o servicios de la Iglesia.

 

 

 

 

Los contenidos de la Formación Básica presentan los siguientes criterios:

 

 1) Teológico-doctrinales. Fidelidad a la Palabra de Dios y al Magisterio universal y local. La información propuesta es breve, lo esencial de la fe. Promueve el crecimiento del cristiano en el área del ser, saber, saber hacer.

 

  • Ser: suscitan una constante toma de postura frente a Cristo, mueven al cambio de actitudes.
  • Saber: confieren sustento a la fe que profesamos.
  • Saber hacer: motivan a practicar lo que se reflexiona, llevan al compromiso, refieren de forma constante a la vivencia comunitaria de la fe.

 

2) Pastorales. Mueven a responder a las necesidades de nuestros tiempos y de la iglesia local.

 

3) Pedagógicos y didácticos. Están cuidadosamente elaborados para propiciar la reflexión comunitaria de la fe, mediante la implementación de metodologías activas y participativas, inducen al trabajo colaborativo. 

 

Logros esperados

 

Al concluir la formación básica los laicos habrán iniciado de manera más segura el camino para el discipulado y apostolado, habrán desarrollado una espiritualidad cimentada en valores humanos y cristianos; además de fundamentar su fe para dar testimonio fiel de Dios, adquieren la capacidad de ser Iglesia, comunión de bautizados.

 

En el plano del ser: dimensión humana-comunitaria-espiritual

El recorrido por los contenidos de esta formación permitirá que el laico o laica sea una persona:

  • Madura, equilibrada, que pueda articular fe y vida.
  • Convertida a Cristo, decidida a seguirlo, abierta a la acción el Espíritu Santo.
  • Que se sienta miembro pleno de la Iglesia, llamada a trabajar en comunión y corresponsabilidad.
  • Con fuerte conciencia laical y misionera.
  • Con espiritualidad sólida, inserta en el mundo, conforme a su condición laical.
  • Que irradie con sencillez y alegría su fe y su amor a Cristo en santidad de vida.
  • Que haga de la Biblia la fuente de su vida espiritual y apostólica.
  • Ore y celebre con intensidad los sacramentos.

 

En el plano del saber: dimensión intelectual

 

Que los laicos posean conocimientos básicos de: la historia de la salvación y en ella el papel de Jesús y su proyecto del Reino; quién es María y cuál es su papel en la Iglesia; cuáles son los fundamentos de la vida de oración; qué significan cada uno de los sacramentos y qué implicaciones tienen en la vida personal y misión pastoral; en qué consiste ser Iglesia y cuál es el modelo de Vaticano II, cuál es la vocación y misión de los laicos, qué significa ser persona humana en Cristo y los principios básicos de la pastoral urbana,social, familiar y litúrgica. 

 

En el plano del saber hacer: dimensión pastoral-misionera que sea una persona:

 

  • Comprometida con el proyecto del Reino, dispuesta a servir y colaborar en él.
  • Capaz de llevar el Reino de Dios a la familia, trabajo, política, empresa...y trabajar en sanear las estructuras y ambientes de la sociedad.
  • Preparada para formar y construir comunidad.
  • Capaz de dialogar con otros.
  • Que dé testimonio.

 

 La formación básica dará una solidez particular a los laicos que se preparan para un servicio o ministerio.  

 

 

 

           

Acerca de nosotros

Pertenecemos a la Coordinación Arquidiocesana de Formación de Agentes de Pastoral (CAFAP), entre las cuales se encuentran las comisiones de: Vicaría de Área de Pastoral, Vicaría de Agentes, Vicaría para los Laicos, Equipo de Ediciones Pastorales, entre otras más.

Realizamos el itinerario formativo de los discípulos misioneros para la Ciudad de México, esto es con el fin de impulsar la renovación para avanzar en nuestra conversión como Iglesia Misionera.

 

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