¿Qué es la Formación Inicial?

 

  • Una experiencia de encuentro con Jesús, por la que nos sabemos amados, perdonados, liberados y salvados; en paz y con alegría; orienta el sentido de nuestras vidas.
  • Un proceso de transformación por el que asumimos una nueva identidad y desarrollamos una nueva vida que se manifiesta en nuestro comportamiento personal y comunitario.

 

El proceso es experiencial, breve e intenso, donde la persona se adhiere a lo esencial del mensaje cristiano: el anuncio del Dios vivo, su plan de salvación y el cumplimiento en Cristo muerto y resucitado. Suscita la conversión inicial que lleva a madurar la voluntad de seguir a Cristo y convertirse en discípulo.

 

Intenciones:

 

Acompañar a la persona a:

  • Encontrarse con Cristo Salvador, abrirse al camino que él ofrece, para vivir y ser como él.
  • Vivir el encuentro y comunión con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, sentirse con la dignidad de hijo de Dios y asumir la responsabilidad que corresponde a tal dignidad.

 

La formación inicial ha de llevar a la persona al encuentro y comunión con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, a sentirse con la dignidad de hijo de Dios y asumir la responsabilidad que corresponde a tal dignidad. El bautizado comenzará a conocer a Cristo en su dimensión de Salvador, se abrirá al camino que Jesús le ofrece, para aprender y actuar como él.

Todo lo anterior movido por la fe que produce el primer encuentro con el Señor. Para lograrlo, el agente ha de:

  • Anunciar el proyecto salvífico del Padre y de su cumplimiento en Cristo muerto y resucitado para nuestra salvación.
  • Acompañar a los bautizados en su adhesión a Jesús convirtiéndose en discípulos, seguidores de sus pasos (cf. MG 37; OP 2008, 51; 2009, 7.23).

 

¿Quiénes son los destinatarios-interlocutores?:

 

La formación inicial está dirigida a:

 

  • Quienes no conocen a Cristo.
  • Bautizados que muestran un deseo de conocer y acercarse a Cristo.
  • Personas bautizadas, que por razones diversas viven alejadas del influjo del Evangelio. Se refiere a los bautizados que viven al margen de toda vida cristiana (cf. ECUCIM 1341, EN 52):

             - Practican algunos elementos de la religión, pero la falta de formación les impide vivir

                auténticamente el Evangelio.

             - Creen pero no practican. La relación con Dios es puramente interior.

             - Han abandonado la fe. No practican ni creen, son personas indiferentes a lo religioso.

 

¿Por qué la formación inicial?

 

El itinerario formativo comienza en la invitación personal de Jesucristo, que llama a los suyos por su nombre, y éstos lo siguen porque conocen su voz. El Señor despierta aspiraciones profundas y atrae hacia sí. El seguimiento es fruto de una fascinación que responde al deseo de realización humana y vida plena. El discípulo es alguien apasionado por Cristo, a quien reconoce como el Maestro que lo conduce y acompaña (cf. DA 277).

 

El resultado de este encuentro es la conversión, la respuesta inicial de quien ha escuchado al Señor, cree en él por acción de Espíritu, se decide a ser su amigo e ir tras él, cambiando su forma de pensar y de vivir, aceptando la cruz de Cristo (cf. DA 278b).

 

El Papa Francisco nos dice que el kerigma es el centro de la actividad evangelizadora y de todo intento de renovación eclesial. Ha de resonar continuamente en las diferentes etapas del proceso evangelizador. El que le llamemos primer anuncio no significa que está al comienzo y después se olvida o reemplaza por contenidos que lo superan. Es el primero en sentido cualitativo, porque es el anuncio principal, al que siempre hay que volver a escuchar de diversas maneras y al que siempre hay que volver a anunciar de una forma u otra a lo largo de la catequesis, en todas sus etapas y momentos (cf. EG 164).

 “El kerygma no solo es una etapa, sino el hilo conductor de un proceso que culmina en la madurez del discípulo de Jesucristo. Sin el kerygma, los demás aspectos de este proceso están condenados a la esterilidad, sin corazones verdaderamente convertidos al Señor. Solo desde el kerygma se da la posibilidad de una iniciación cristiana verdadera. Por eso, la Iglesia ha de tenerlo presente en todas sus acciones (DA 278)”.

 

 

 

Criterios para la Formación inicial

 

  • La conversión, la profesión de fe y el camino hacia la perfección son ejes transversales que permean los momentos de la formación inicial.

 

  • La experiencia comunitaria garantiza la continuidad al estilo de las primeras comunidades cristianas.

 

  • El kerigma es base insustituible de toda formación.

 

 

 

Líneas de acción

 

  • La formación inicial ha de mantener su esencia kerigmática, de iniciación a la fe y su carácter fuertemente experiencial, es necesario no confundir su finalidad con etapas posteriores del itinerario, para no quemar procesos.

 

  • Por ser esencialmente misionera, las acciones de la formación inicial han de dirigirse hacia afuera, en busca de los alejados.

 

  • Los momentos de la formación inicial no son lineales, pueden ser necesarios o no, de acuerdo al tipo de interlocutor, edad y situación de fe.

 

  • Después de haber vivido la experiencia del kerigma, se recomienda pasar a la catequesis kerigmática o a la Reiniciación Cristiana.

 

  • La catequesis de adultos (ciclo A,B y C) es útil como proceso de evangelización y catequesis, puede ser paralelo a otra etapa y favorece la vivencia en comunidad.

 

  • La formación inicial ha de adaptarse al contexto de los interlocutores y comunidad.

 

  • La comunidad ha de promover, acoger y continuar la formación de los interlocutores.

 

  • La formación ha de pasar de ser personal a comunitaria.

 

  • Para impulsar la formación inicial es útil sectorizar la parroquia, realizar convocatorias dirigidas hacia los alejados.

 

  • Se requiere conformar equipos misioneros, hacer celebraciones de envío, celebrar el caminar; dar continuidad a las personas formadas.

 

 

                          

 

 

 

Acerca de nosotros

Pertenecemos a la Coordinación Arquidiocesana de Formación de Agentes de Pastoral (CAFAP), entre las cuales se encuentran las comisiones de: Vicaría de Área de Pastoral, Vicaría de Agentes, Vicaría para los Laicos, Equipo de Ediciones Pastorales, entre otras más.

Realizamos el itinerario formativo de los discípulos misioneros para la Ciudad de México, esto es con el fin de impulsar la renovación para avanzar en nuestra conversión como Iglesia Misionera.

 

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